Nueva York, día tres

Total, que aprovechando que era domingo nos fuimos a misa. Nos levantamos temprano y allá nos plantamos a hacer la cola de una misa Gospel (la más mítica de todas, la de la iglesia Bautista Abisina nosequé). Por ver Harlem un poco también. Y vaya que hicimos cola, dos horazas XD

De mientras la cola, los morenos que son parroquianos de allí alegraban tu espera recordando a los turistas que con chanclillas o pantalón corto allí no entraba ni dios (descarte de turistas: 20%) y que más de ciento y pico no entrabamos (30% más a la mierda). Ah, y que si allí se entraba te tragabas las dos horas y media de sermón… nosotros casi lo conseguimos XD (nos costó salir la verdad, nos echaron una chapa…). Pero estuvo chulo sí sí

(esa foto no la hice yo, allí adentro no hacía fotos ni Chuck Norris).

Lo mejor de Harlem, la verdad, ir a comer a un restaurante mítico de cocina sureña, el Sylvia’s. Vane llegó a tiempo para almorzar brunch (con tortitas) y acabó tan encantada que prometió seguir explorando el concepto de “almorzar postres”. Yo a costillas, una pasada de ricas :D!

Después de comer, nos fuimos de paseo al Village. Allí nos encontramos a una pandilla de alegres amish (a los que acosamos con toallas mojadas)

Y por allí que nos quedamos de paseo por allí un buen rato…

Y acabamos llegando a Little Italy y luego a Chinatown. Desde luego la segunda entrega lo que promete…

Me encantó la curva en la que los de la mafia se hacían emboscadas todo el rato en los años veinte :D!

Total, que paramos a descansar un ratito, y allá que nos fuimos a cruzar el puente de Brooklyn, que es una barbaridad de bonito. Era la primera vez que veíamos el distrito financiero cerquita también, aquí detrás está:

Y así, cruzando cruzando…

Cruzando cruzando…

Pues acabamos llegando (arrastrándonos, pero llegamos) al otro lado :D!

Y allí que nos quedamos a ver anochecer. Y fue una pasada: al atardecer todas las luces de la ciudad empiezan a cambiar…

Y al final, acaban convirtiéndose en esta preciosidad

Una matada de día, pero ha valido la pena tanto! Y lo mejor es que si vuelves a descansar así, con un smoothie y el Empire State iluminado al fondo, es como si no estuvieras tan cansado en realidad…

He dicho ya alguna vez que estoy disfrutando a rabiar este viaje?

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3 respuestas a Nueva York, día tres

  1. vane dice:

    En realidad yo ya había descubierto lo de “almorzar postres” con el arroz con leche que prepara mi mami, pero vale xD

    Resumen: a la iglesia se va en pantalón largo, zapato cerrado y sin camisetas de tirantitos.

    Me está encantando NY :**!

  2. Cris dice:

    Me esta encantando vuestro diario de viaje, quiero más!! voy tomando notas para cuando yo pueda ir!!!

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