Increíble lo que me ha pasado hoy

Con infinito dolor de nuestros corazones, la vane y yo nos disponíamos hoy a despedirnos de la temporada de playa’10. Ambos nos paramos a la orilla para sentir la brisa marina por última vez este año. Pero entonces, la vane me dijo:

-Sabes que adoro la playa. Siempre me pone supertriste ésto de dejarla atrás.
-Ya lo sé. Un día de estos volveremos a Málaga, y ya no nos iremos nunca más – le digo con cariño
-Esta vez tus palabras de consuelo no van a bastarte. Quiero que me lo compenses con un helado
-Claro, hecho – asiento con ternura
-Pero no un helado normal -dice-. Quiero uno de esos cubiertos con cristales de Svarowsky. Bueno, o con toppins de chocolate de colores, me da igual. Pero cubierto.
-Cielo, sabes que eso no puedo pagarlo

Se hace el silencio. La vane parece muy contrariada, se masca la tragedia. Incluso un buitre negro comienza a sobrevolar el lugar. Pero justo, en ese momento, se oye una voz desconocida.

-Quizá si puedas pagarlo – dice

Me giro sorprendido y veo un duendecillo, así como anciano, de algo más de un metro y medio de estatura y vestido con ropas extravagantes, junto a nuestras toallas.

-No te dejes engañar por mi aspecto de duendecillo – me dice-. Sólo soy bajito, y ésto es el batín del hotel, es que me alojo ahí al lado. En verdad soy un superexperto en moda, famoso coleccionista y, por descontado, asquerosamente rico. ¿Esa toalla es tuya? – me dice señalando mi toalla.

-¿Sí, por? Me dejé la buena en Madrid y he usado ésta que estaba en el armario. La compré en el baratillo a finales de los ochenta, pero mi madre es que no tira nada. Ya sé que es un poco cutre.
-No tan cutre -me dice-. De hecho, es una pieza única de colección
-No puede ser – le digo.
-Pues sí, déjame que te cuente la historia. Armani propuso la colección Harley-Sam en 1988, en lo que iba a ser su primera línea de moda para el gran público. Para ella, se inspiró en las cabinas de los camiones que recorrían el medio oeste americano, que en aquel momento, estaba dominado por calendarios de Samantha Fox y de Harley Davidson. Pensaba sacar una superpartida de dos mil millones de toallas para convertirse en la única toalla que campara sobre la faz de la tierra, pero se imprimió sólo una preserie de tres toallas en calidad regulera para que Samantha Fox pudiera dar su aprobación al diseño. Y entonces es cuando sobrevino la desgracia: la voluptuosa artista se cayó del triciclo que conducía por su porche, se traumatizó y, como hubiera tenido que repetir las fotos, rechazó la colección. De la preserie de tres toallas, Armani, que siempre consideró aquella idea como su gran obra maestra, conservó una, con tanto cariño que la usó como sudario cuando falleció. La segunda la compró Bill Gates y la usa para envolver el códice ese de Leonardo que compró. Pero una serie de casualidades hizo que a la tercera se le perdiera la pista. No sé cómo, pero debió ser ésta que que llegó al baratillo de Marbella y que tú compraste.
– No me cuentes más rollos, viejo! – le dije al duendecillo-. La quieres comprar, no? Pues la vane quiere un helado con toppins, que vale cinco euros. Me darías cinco euros por ella?

El duendecillo puso cara de muy sorprendido, pero en seguida dijo:

– Cinco euros… pues sí, creo que puedo llegar a esa cifra – y empezó a rebuscarse en los bolsillos, mientras torpemente empujaba hacia atrás con el talón una maleta que traía que vete tú a saber lo que tenía ahí -. Sí, sí que tengo. Aquí los tienes

Y ésta es la historia de cómo la vane tuvo su helado y así superó un poquito más fácil la tristeza que supone el final del verano.

Bueno, en realidad, es mentira todo. Pero tenía muchas ganas de enseñaros mi toalla XDD.

6 respuestas a Increíble lo que me ha pasado hoy

  1. Rubi dice:

    Me encanta! Aunque hubiese preferido veros en la feria… Fail!

  2. Siorc dice:

    Lo de que Armani falleció casi me revuelve de mi tumba… que susto, joder ¬¬

  3. […] En agosto escribí muy poquito, pero de ahí fue uno de esos cuentos apestosos con los que atormento a menudo, el que usaba como excusa mi toalla de playa. […]

  4. […] este fuera “el blog de lo mala que eres” ahora mismo os contaría una historia, con unos diálogos soberbios, con un transcurso […]

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