Un mundo mejor (II). Prohibición de la patata

marzo 16, 2011

Ha llegado el momento de iniciar un debate que no puede aplazarse más. Hablemos sobre la patata.

Contesta con sinceridad. ¿Alguna vez te ha apetecido comer patatas? A que no? A que no has quedado nunca con nadie para comer patatas? A que no te despiertas en medio de la noche con ganas de comerte una patata? ¿A que nunca has comido patatas sobre el cuerpo desnudo de tu amante?

Por supuesto que no. Y eso es porque la patata es un cacho de cosa obsoleta, fea, sucia y despreciable, que no tiene sentido comerse.

Para no ser egoístas de pensar sólo desde nuestro lado, tengámosla en cuenta a ella también. Pensemos por un momento en las frutas como las mandarinas, las manzanas o las piñas: ellas crecen orgullosas, en los árboles, siendo bonitas, oliendo bien, ofreciéndose en resumen, porque quieren ser comidas (en ese sentido son iguales que mi vecinita del quinto, pero esa es otra historia). Piensa ahora en la patata, ahí enterrada, escondida, cubierta de tierra, que no huele ni sabe a nada, que el único que originalmente se la comía eran los topos y eso porque no tienen ojos. Lo ves? Tú crees que la patata quiere ser comida?

Las cosas como son, le reconozco a esta hortaliza de forma tuberculoide su valor histórico: en la antigüedad, cuando a los romanos les atacaban los bárbaros y le metían fuego al campo de trigo, o cuando venía la pedrisca y te jodía la cosecha, pues ibas, abrías el granero, lo tenías lleno de patatas y eso te salvaba el culo unos meses, dándote tiempo para sembrar otra cosa. Pero hoy en día, los avances de la ciencia respecto a modificación genética de semillas y, sobre todo, respecto a mercados financieros de futuros vinculados a las materias primas, nos permiten estar seguros de que el suministro de ingredientes deliciosos como el arroz, el café o el trigo van a estar siempre garantizados.

La situación es insostenible ya, es ella o nosotros. Así que:

Medida II: Prohibición de la patata.

Hecho: La patata es una fuente de calorías sin sentido, un lastre que impide a la humanidad prosperar hacia su siguiente estadío de conciencia elevada y, por eso, debe ser exterminada.

Principio social: el estado prohibe la tenencia, el consumo o el uso como juguete sexual o de cualquier otro tipo, de la patata.

Ejecución: El código penal añade el delito de “patatofilia”, que se condena con seis meses de trabajos forzados en un huerto de frutas y verduras deliciosas, y veinte azotes en la plaza del pueblo.

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Un mundo mejor (I) – La regla del año

marzo 10, 2011

Vale, ya no puedo soportarlo más. Son tiempos oscuros estos que nos ha tocado vivir, un tiempo convulso de miseria y desesperación, de ciudades infestadas de banqueros transmisores de enfermedades y de principios morales débiles y decadentes. De desesperanza asolando los corazones de las personas.

Pero, en tiempos oscuros, la humanidad siempre ha encontrado líderes, hombres rectos, sabios y con la visión para señalar el camino. Hombres como Alejandro Magno, como Leonardo da Vinci, como Hitler o como el lemming que abre la marcha de la manada. Faros, capaces de alumbrar el camino de la humanidad hacia puerto seguro cuando arrecia la tormenta.

Pues bien, en este tiempo, yo me considero capaz de ser ese faro. Y no sólo metafóricamente: tengo la cabeza tan grande que si consiguiera hacerla brillar, creo que podría guiar al pueblo desde mucha distancia. Pero incluso mientras tanto, sí que me veo suficientemente iluminado como para diseñar un mundo mejor para todos. Y, consciente de eso, y con la preparación que me proporciona la lectura reciente de “1984”, de “Granja Animal” y la que ahora me ocupa (“Un Mundo Feliz”), y animado también por el puntito etílico que acabo de adquirir mediante el acto de merendar una cerveza después de siete horas sin comer, me decido hoy a iniciarme en el enunciado de principios de ingeniería social con los que crear, para todos, un mundo mejor. Y como los auténticos líderes guían con el ejemplo, hoy os pongo un ejemplo de estas medidas con las que planeo hacer un mundo mejor.

Medida I: la regla del año.

Hecho: Piensa por un momento en toda tu vida. En todos los trabajos que has tenido. En las cosas que habías deseado tener durante mucho tiempo y que al final tuviste. En todas esas veces que has hecho amigos nuevos. En tus parejas. En las bicicletas, patines, coches y motos que has tenido. En las casas en las que has vivido. En todo lo que te ha pasado en tu vida. En todos los blogs que has tenido. Piensalo. Todo deja de disfrutarse de verdad después de un año. Cualquier intento de alargar más las cosas, lleva a la insatisfacción, a la desdicha y a la tragedia. Por ello:

Principio social: El estado prohibe cualquier tipo de relación interpersonal, afectiva, laboral, de propiedad individual o de cualquier otro tipo que se prolongue durante más de un año seguido.

Ejecución: El código penal tipificará un nuevo delito, el “encariñamiento“, que se condenará con un año de cárcel y la obligación de realizar un cursillo de rehabilitación.

Pueblo, dadme el poder, y yo haré, para todos, un mundo mejor. Tengo vuestro apoyo, verdad?

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PD: En el próximo episodio de “un mundo mejor”: la prohibición de la patata. Cualquiera que coma regularmente conmigo puede saltarse ese post porque ya lo ha escuchado muchas veces ;)


Mi colección privada de arte sigue creciendo

marzo 2, 2011

Como sabéis, soy una persona siempre preocupada por el diseño y el estilo. Tanto como me preocupo por mi imagen personal vaya. El caso es que teníamos algunos rincones de casa un poco abandonados, así que aproveché mis última visitas a algunos amigos marchantes de arte para añadir un par de piezas a mi colección y para llenar ese rinconcito de arriba a la izquierda de nuestro salón principal.

Ha quedado así:

Como sé que algunos de vosotros habéis tenido vidas muy duras de clase media y no sabéis nada de arte, os las introduzco.

La primera de ellas es la pieza “Wookie sobre ardilla contra la Wehrmacht en naturaleza muerta“, de principios de este siglo, un bellísimo ejemplo del arte figurativo realizado en óleo sobre lienzo:

El segundo, de finales del siglo pasado, se titula “Desesperanza IV” y es un ejemplar de arte conceptual hiperrealista escocés de finales del siglo XX. Esta obra nos habla sobre la ruptura de la identidad propia y la morfología de la conciencia autodestructiva que evoca la deriva profesional. Para que lo entendáis, el propósito de la obra es describir la génesis de los deseos de meterle fuego a la oficina de uno.

Por cierto, que no deja de ser curioso que, tras hacerme con las obras, un día después acudí en estado etílico junto con la vane a una cena con amigos a los que había comentado anteriormente mi deseo de hacerme con estas piezas, y, para nuestra sorpresa, dicha cena resultó ser en realidad una especie de fiesta sorpresa en la que fuimos agasajados con litografías a escala de estos pictogramas con los que acababa de hacerme!

Aún no sé muy bien qué haremos con ellos, si los llevaré a la oficina (no es el momento éste, que están ahora de cuchillos largos para variar) o si se los prestaré a los pesados del Reina Sofía y que así dejen de llamar y joderme las siestas de los viernes.